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DESPIDIENDO EL 2010 AÑO CERO

 

Despidiendo el 2010.

No recuerdo ahora los conceptuosos términos de bienvenida al año 0. Lo que sí recuerdo es la esperanza puesta en el fin del año maldito. La esperanza puesta en el cierre definitivo del tour du malheur.  

El año maldito no terminó el 31 de diciembre.  Los despojos y las pérdidas  continuaron. El satélite maldito continúo girando en órbita. La tierra se estremeció. La roja nos dio algunas alegrías. Por un instante fuimos todos chilenos.  Personas. Seres humanos que pisan tierra. Nos abrazamos en el dolor y la alegría. En el llanto y en las risas. En las lágrimas de pena y las que desaguan de la emoción del triunfo.   

Los escombros dejaron de ser metáfora para referir la vida,  se desplomaron los cimientos de arena y barro, y  los de acero y concreto.

La destrucción escondida entre las cuatro paredes de la propia existencia, sin más espectador que lo que quedó de uno, cayó como meteorito violentamente al espacio de lo real.

Se agrietó la tierra. El cielo lloró.  El mar enfureció. Todo se fue a negro. El país se cortocircuitó al igual que nosotros.  Black out. La fuerza de la naturaleza nos mostró nuestra nimiedad sin compasión alguna.  

Tierra y mar solidarizan con uno.

Los próximos minutos: el horizonte más lejano. La hora siguiente: el proyecto de vida.

Barrer, limpiar, botar, soltar, enterrar….

Cuando todo se desmorona, cuando hay que barrer el derrumbe de una vida que no era, que no fue y no será, no hay más perspectiva que respirar. Y al minuto siguiente respirar.  

Lo mejor y lo más siniestro del ser humano surgió de las grietas de la tierra. La escala evolutiva y la superviviencia de la especie se impusieron en su más ominosa realidad. El más fuerte, el más pillo, el más rápido, se comió al débil, despojado y malherido. No compartió el botín.      

La locura frenética que provoca la fantasía del fin del mundo,  vació los anaqueles de los que cuelga nuestra vida. Dejamos de cazar hace siglos.  Rectifico, algunos dejaron de cazar hace siglos. Otros continúan de cacería tras la presa,  con la que luego se pavonean por el mundo.

El año  maldito terminó en Pascua de Resurrección.  Y entonces sólo entonces y sin fuegos artificiales, ni fiesta, ni cotillón, con una tenue y tierna luz en el horizonte, se dispara el 2010.  No es casual que el año termine en Pascua de Resurrección.

Bienvenido 2010… Sin exclamación y sin euforia. Sólo año cero que se despliega como página en blanco por escribir.  

Recorro el campo minado una y otra vez.

De muerte a vida. Sobre-viviente. De muerta a viva. Resucitando. O, más bien re-nacer. Re-naciendo. Nacer. Re-construir. O, más bien construir sobre ningún re. Sin repetición. Sin partitura. Sin guión.  

Asomando la cabeza fuera de la tumba. Una voz que titila. Unos ojos tristes y chispeantes de vida.

Agotar las palabras hasta la última gota. Estrujar el sin-sentido. Develar la oscuridad.

Esperanza en un torpe abrazo inconcluso.

Y seguir desgastando el sentido de las palabras. Cortas, breves, tangenciales, insuficientes, insípidas…encadenadas a una pobre y limitada significancia.

Estrujar y repasar el año maldito hasta el hartazgo. Y dar vueltas, y más vueltas como hámster en su rueda. Siempre me han conmovido esos bichos, que creen que van lejos y retornan una y otra vez al mismo punto de partida. Dan vuelta en banda y no lo saben.

La nueva vida que nace insipiente va plasmando de tinta indeleble la página en blanco del año cero.

Agradezco. Agradezco. Esperanzo sin destino. El horizonte está un poco más allá. Una luz brilla a lo lejos.

Desbarato fantasmas. Aunque Gasparin se mete por la ventana como un intruso inoportuno, de vez en cuando y de tanto en vez.

No queda llanto ya no trapeo lágrimas.

Ya no escribo porque la vida me vive. Como alguna vez escribí, hace un par de siglos atrás,  entre el pudor y el descaro. Entre el infierno y el cielo, yace el espacio de la escritura. Entre el yo y  ese  otro, que a veces también soy yo. El que mira y observa la nimiedad y ridiculez del ser que se toma tan en serio y de tan en serio termina actuando su propio personaje. ¿Quién escribe en mí?. No soy otra sino mi misma que se busca, pierde, encuentra y reencuentra. La vida se instala, no puedo observar. Se alejan el drama y la tragedia, fuente de toda mi inspiración. Me necesito. Voy recuperando los fragmentos. Me necesito.

El ego se desploma. El alma habla. El alma ve. Mira. Descubre.

El dolor pegado en las entrañas empieza a doler menos.

Las heridas cicatrizan lentamente y sin pus bajo la costra.

Solo cicatrizan, sabemos que vivirán en nosotros. Dormidas.  

 Todo cambia y se mueve buscando el eje y el origen.

Caen cadenas, lastres, vendas y todo trasmuta.

Una mano amiga acompaña el caminar.   

Una puerta se abre.

Una oportunidad.

Un afán.

Una flor, un pudor, un chocolate.

El mar acoge, contiene, mece. A-braza. A-caricia.

Estoy viva.

Remonto vuelo.  

Un te quiero. Un te amo send. Y avanzamos.

El frio cala, penetra, duele. Es invierno.    

La lluvia escasa, egoísta y mezquina. Es Santiago.

Mirando el caos. Administrando el caos. Ordenando el caos.

Avanza el año cero.

Gotas de rocío, traen aires de tranquilidad. Simpleza. Posibilidad.  

Se avanza ligero, a veces a tientas y a veces tropiezos.

La vida fluye.

Regresa una sonrisa casi cotidiana y permanente y cada día descubro al menos un motivo para son-reír.

De cuando en cuando, aún llueven lágrimas descontextualizadas de un pasado terrorífico que condiciona y condena.  

Las horas vuelan, el tiempo no alcanza. Los folios pasan la cuenta. Las horas vuelan, el tiempo corre. El reloj de arena no se detiene.

Sacas lección, apruebas el curso. Aprendes o no. Aún queda vida.

Los cóndores vuelan a tierras lejanas. Dejan la casa. Se alejan. Se van. Se despiden.

Doy vuelta el folio 4. Abro la página 1. Escribo. Vivo. Pluma y pincel. Verde esperanza. Morado trasmuta. Blanco pureza. Sencillez.

Doy gracias a la tregua.  Gracias por la tregua.

Simplemente doy gracias. Una y otra y otra vez.

La virtualidad desciende a la tierra. Concreta. Se manifiesta. Se expresa. Sale a la luz. Es real.

Recuperamos los sueños. En año cero ¿cómo no recuperar la capacidad de soñar?

Desaparecen los fantasmas. El retrovisor no muestra nada más que una lejana humareda.

Descubro la esencia. Lo fundamental. Descarto superfluos. Adornos. Fuegos de artificio. Globos de jabón. Vanos. Fatuos. Liviandad del ser.  

Soy. Existo. Estoy. Sigo. Avanzo. Vuelo.

Somos. Estamos. Seguimos. Avanzamos. Volamos.

Gracias año 0.

Gracias. Y nuevamente gracias.

Somos. Estamos. Seguimos. Avanzamos. Volamos. Y seguimos.

Lo reconozco, despedida de año críptica.  

Sobran las palabras. 

Sencillamente vivo. Sencillamente Amo.

  Bienvenido 2011.

 
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Publicado por en 30 diciembre, 2010 in Sin categoría

 

¡Hola mundo!

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Publicado por en 12 noviembre, 2010 in Sin categoría

 

Quiero vivir hasta mi muerte

Cuando era chica, había un libro en la biblioteca de mis padres que siempre me llamó la atención. Intrigante y misterioso, por el título. Confieso que nunca lo leí. Era de esos libros que cuando uno es chico, es demasiado gordo y de letra demasiado chica como para ponerse a nadar en el raudal de palabras. Ahora vive en mi biblioteca. Y ahora que soy grande tampoco lo he leído. De alguna manera, solo de alguna manera, el misterio incomprensible de su título se mantiene entre sus páginas.

El libro se titula “Quiero vivir hasta mi muerte”. Cuando era chica me parecía absurdo; una redundancia semántica y lingüística que solo los libros y los escritores se pueden permitir. Pensaba que era el título más estúpido que había visto y me preguntaba quién podía escribir algo tan ridículo. Todos los humanos y todos los seres viven hasta que se mueren.  Algo bastante obvio para una mente infantil que desconoce la metáfora y vive en la concretud líneal de la experiencia.  Para ilustrar la simpleza de la vida y la muerte que reside en el cerebro inmaduro, recuerdo que tuve un pájaro que murió de un infarto para un terremoto. Antes de estar muerto con las plumas fuera de su cuerpo revoloteando por toda la jaula, simplemente estaba vivo y volaba con sus plumas bien puestas en el pellejo. Tuve un pollo de patas chuecas, porque vivía en un balcón de cemento, y murió no sé de qué, lo que si sé, es que antes de estirar la pata, estaba vivo. También tuve un perro que ladraba hasta que se murió y los ladridos se fueron para siempre. Tenía una planta que murió, pero antes de muerta estaba viva, y daba unas flores rojas gigantes una vez al año. Y así, podría contar historias de vida y muerte de insectos que he asesinado, de peces sin oxigeno, de conejos…  También tuve un padre que murió, y antes de estar muerto, estaba casi vivo. El “casi vivo” proviene de la conclusión a la que llegué: con los humanos la cosa no es tan simple como con los bichos, las plantas y las bestias no humanas, sucede algo distinto, complejo, complicado, se mete la psiquis en la biología, las emociones en la psiquis, los pensamientos en las emociones, los recuerdos en los pensamientos, la experiencia en los recuerdos…   Parece que están vivos, pero no tanto.

Ahora que soy grande entendí lo que quiere decir “Quiero vivir hasta mi muerte” y sin necesidad de leer el libro. Comprendí que el 99,9% de los humanos está muerto antes de estarlo bajo tierra. A veces me pregunto si este no es un planeta de zombis. Confieso que jamás he visto un zombi ni en real ni en ficción. Sin embargo me siento con toda la autoridad para hablar al respecto aunque no los haya visto nunca. Los puedo imaginar y con eso es suficiente. He conocido personajes que dictan cátedra sin tener idea de lo que están hablando, y de lo más bien que parecieran ser expertos en la materia. Más aún, en estos tiempos en que la gente estuvo en París porque viajó por el google earth. Tienen amigos en China a los que no les conocen ni el color de pelo. Un amante en New York al que no han visto nunca. Han visitado Praga y recorrido el Nilo. Viajado en góndola en Venecia, visitado el Vaticano. Han comprado souvenirs con la tarjeta de crédito. Dicen sin pudor alguno,  haber estado dónde no han pisado las calles, olido sus barrios, mirado a la gente a los ojos, probado su comida, luchado contra la barrera idiomática. La imaginación de antaño, ha caído como meteorito en el concreto de la chantería. Me refiero a esos mismos que tienen una esposa en su cama a la que no miran ni de reojo y unos hijos a los que no les saben ni el nombre ni la edad.  

Me siento entonces, con toda la autoridad para decir que este planeta es la tierra de los zombis. Un planeta de fantasmas. Un planeta de muertos-vivos o vivos-muertos.

Ahora que soy grande, entendí esto de “Querer vivir hasta la muerte”, y también entendí que no es obvio, menos simple. En realidad, requiere esfuerzo, trabajo, voluntad, integridad, des-velo, despertar, querer, desear, volar, soñar, aterrizar. Requiere tener los pies en el barro, la cabeza en el cielo. Un cable a tierra y otros que traspasen la gravedad. No es fácil mantenerse vivo, V-I-V-O, en este virtualismo globalizado, globalizante y totalitario en el que se ha convertido nuestro mundo.    

Antes, uno tenía amigos que vivían en una casa, la casa tenía una dirección. Los amigos tenían padres, madres, padrastros, madrastras. Tenías dónde ubicarlos. Tenían ojos, pelo, olor, sonrisa, dientes con caries y no fotoshopeados.  Pololeabas en el sillón de la casa y aparecía de tanto en tanto la madre, la abuela, la hermana mayor a poner orden a las hormonas que revoleteaban en el sillón. Ibas al cine y comías gomitas. Los amigos tenían nombre y apellido. Y aunque no tuvieran casa, ni padre, ni madre, ni nadie en este mundo, uno podía encontrarlos debajo del puente aquel, en la esquina de la calle tanto o durmiendo en el internado. Leíamos libros que tenían tapas y hojas de papel. Jugábamos con pelotas de verdad y rompíamos el ventanal de la casa del vecino. Jugábamos con raquetas de verdad que nos lanzábamos por la cabeza. Tocábamos guitarra y cantábamos desafinado. Nos sentábamos en la cuneta y en las plazas. Subíamos arboles. Nos rompíamos las rodillas. Coleccionábamos estampillas que intercambiábamos como el tesoro más preciado. Jugábamos solitario con cartas que se nos perdían bajo la mesa.  

Ahora los amigos viven en una extensión que se llama Hotmail, gmail, yahoo, mi, net, los más egocéntricos viven en una extensión que lleva sus apellidos. No tienen nombres sino alter egos. Y no tienen uno, como las chapas de los guerrilleros,  sino que muchos. Uno para la ocasión y no hacen revolución. No tienen mirada, no tienen risa, no les brillan los ojos, no les caen lágrimas, no sabes si les duele, les alegra, les sueña, les anhela, les desea, les  “tedia”, les aburre…

Ahora que soy grande y entiendo la metáfora, comprendo que todo es una metáfora. La vida misma es una metáfora. Los seres humanos significantes. El lenguaje nuestra morada.  El enter el reduccionismo máximo de la existencia humana. Las ventanas no tienen vista a ninguna parte. El horizonte más lejano es una pantalla. El atardecer una imagen de muestra. El sonido de tu voz un buzón y tu mirada un pixel….   

Nota: Pido disculpas por mis genéticas y aprendidas formas de lanzar puntuaciones (dígase puntos, punto y coma-se un helado; comas, dos puntos, etc) dónde caigan o dónde me acomode respirar. Considerando el enfisema pulmonar, el referente es bastante egocéntrico. Algo parecido sucede con los acentos, vuelan, caen, aterrizan sin ninguna lógica y fuera de las reglas gramaticales. Pero, no olvidemos que la excepción hace la regla.  

 
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Publicado por en 9 noviembre, 2010 in Sin categoría

 

Lágrimas

Lágrimas de pena./

Lágrimas de rabia./

Lágrimas de impotencia./

Lágrimas de dolor./

Lágrimas de ahogo./

Lágrimas de soledad./

Lágrimas de engaño./

Lágrimas de mentira(s)./

Lágrimas de verdad./

Lágrimas de risa./

Lágrimas de alegría./

Lágrimas de vergüenza/

Lágrimas de sin- vergüenza./

Lágrimas de cebolla./

Pena de cebolla./
La mejor pena./

 
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Publicado por en 7 noviembre, 2010 in Sin categoría

 

LA CRISIS

 No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Albert Einstein (1879 – 1955)

 

 
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Publicado por en 12 mayo, 2010 in Sin categoría

 

Viernes Santo

¿Qué más se puede hacer en viernes Santo sino morir?
Tardé en comprender que amarme aunque esté muerto, era metáfora de otra decisión de muerte. Poner fin al calvario. Y morir. Morir en vida. morir de silencio. morir de orgullo. morir de soberbia. morir de soledad. morir de ausencia. morir de nostalgia. morir de melancolía. morir de repetición. morir sin escape. morir preso. morir de peso.
Eligió viernes Santo para morir. Bajar de la cruz. Poner fin al calvario.  
Solo ayer sábado en vigilia pascual y vigilia insomne, comprendí de qué muerte se trataba. Esa muerte silenciosa. Esa distancia infranqueable a solo 8 números de distancia.  
Tal vez hoy resucite o reencarne en otra vida.
Amar a los muertos no tiene gracia. Es siempre más simple que amar a los vivos.
 
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Publicado por en 4 abril, 2010 in Sin categoría

 

ZONA DE CATASTROFE

 

Anoche declaré zona de catástrofe mi casa. Saqué las fuerzas especiales y establecí estado de sitio. A ver si de este modo logro controlar al adolescente pensionista que tenemos en casa. Encontré el recurso legal para evitar pillajes, manipulaciones, des-consideración, yoismo, y todos los ismos posibles. Egocentrismo y todos los centrismos posibles. Vamos a ver cómo nos va con estas medidas de seguridad.

 
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Publicado por en 12 marzo, 2010 in Sin categoría

 

FUERZA CHILE…..

                                                               
                                                                                                              
                                                                                                       FUERZA CHILE
 
                                              
 TENEMOS UN DILEMA  

Vivir en casa a ras de suelo y en la inseguridad de los embustes humanos.

Vivir colgando en el aire en la inseguridad de los embates de la naturaleza. 

ACONSEJO LO SEGUNDO. 

La naturaleza y sus embates no son de temer. Nos han acompañado desde el principio del los tiempos. Origen de la vida. O, ¿No fue el “big bang” además de Dios, por su puesto, que dio origen al Universo?

Tal vez, un reciclaje. Un enojo. Una furia. Un orgasmo. Un re-nacer. 

Cierto son incontrolables, cierto nos enrostran nuestra nimiedad. Cierto dejan en evidencia nuestro delirio humano de control absoluto sobre todo. Cierto las pérdidas humanas y materiales son un desgarrador, trágico, invaluable resultado…  

Las bestias humanas y sus embustes, si que son terroríficos. Ominosos. Horrendos, monstruosos. Resultado de una humanidad desquiciada. Que camina hacía su propia destrucción. Caníbales educados. Caníbales de cuello blanco. Caníbales de sotana. Caníbales de uniforme. Caníbales en formación.   

¡A lo que puede llegar una bestia humana que quedó a medio camino en la cadena evolutiva! Sin duda sus actos superan con creces la  peor tragedia de la naturaleza.

Esta y no otra es la VERDADERA, la ÚNICA, la IRREVERSIBLE, TRAGEDIA De LA HUMANIDAD.

MATARNOS ENTRE NOSOTROS MISMOS. Hasta desaparecer.

Después de nosotros la naturaleza sigue viva.

 ¿Cómo explicamos que mientras miles de chilenos, mueren de hambre, sed, frío, mueren de muerte, mueren de pena, de tragedia, de perdida, de destrozo, otros “chilenoides”, roben plasmas, lavadoras, asalten a sus vecinos, el minimarket de la señora María, el puesto de la feria…?

O ¿Cómo explicamos que otros miles de chilenos sigan en sus camas cambiando el control remoto, lejanos espectadores, bajo sus techos intactos, de la tragedia que vive nuestro país; Mientras beben un whisky y brindan a su salud y dan gracias a Dios porque no les pasó nada?

¿cómo explicamos que suban el precio de todos los bienes de primera necesidad? ¿Qué broten como hongos y maleza las ofertas de seguros de vida y seguros de un cuanto?

¿No es un poco grosero? Reflejo de nuestro estado de bestias de la más baja calaña. Hienas:  buscando sacar el mejor partido de la tragedia. 

¿Cómo nos explicamos el alza de  los precios de arriendo y compra de casas a ras de suelo?. La ley de la oferta y la demanda, que nos aniquila. El mercado ese ente demoniaco que regula nuestras vidas y la del planeta entero. Ese monstruo sin nombre ni identidad que mantiene en hambruna a más de la mitad del planeta. 

¿Cómo explicamos que tras la peor tragedia vivida en nuestro país la vida siga como si nada su vorágine carrera hacía ninguna parte? 

Chile saldrá adelante una vez más con la fuerza, espíritu de unos pocos, la solidaridad, el corazón de Chileno. Ese que se une cuando se estremece la tierra, cuando gana la roja, cuando los fuegos artificiales y el reloj marca las cero de un nuevo año. Esos escasos momentos en que somos todos o casi todos, solo seres humanos. Chilenos.  

Fuerza Chile.

 

         

 
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Publicado por en 5 marzo, 2010 in Sin categoría

 

EL AGUA ESTANCADA NO FLUYE JAMÁS

Parafraseando "el agua estancada nunca fluye"…juego de palabras…

"Al final de este viaje" al menos queda la verdad liberadora…gracias.

 

Confieso que a lo mejor mi fundamentalismo al respecto denota cierta militancia Aristotélica, Agustiniana (San) o Kantiana. O simplemente proviene de la experiencia existencial.

 

Liberadora de la demencia, del delirio, del insomnio, de las visiones, de la paranoia, de la locura apuntada con el dedo. Juicio de realidad.

 

Liberadora de la ilusión, de la esperanza, del deseo, del profundo anhelo que no fuese cierto, que todo era un error, una falsa interpretación, una equivocación, una intuición equivocada. Que mi locura fuera cierta, que mis delirios, alucinaciones, visiones, voces, paranoia que todo eso fuera cierto. Tendría remedio. Fármacos, litio, haloperidol, clorpromazina, perfenacina, melleril,  closapina, risperidona, etc.  

 

Como los cuerpos desaparecidos durante la dictadura militar, como los cuerpos lanzados al mar. Como las madres de la plaza de mayo, como las madres de todos los barrios de Santiago. Que no pasarán por el rito de la verdad de la muerte, del entierro del cuerpo, del duelo. Permanece en los que quedan la esperanza crónica que el desaparecido aparecerá. La esperanza crónica que algún día el mar lo traerá de regreso. A estas alturas, solo piden la verdad. ¿Dónde están?

La verdad libera.   

 

¿Y si no hubiese elegido por mí? ¿Sería tal vez otra la historia? ¿Y si? ¿Y si? …¿Y si? ¿Escribiría otro final? ¿Habría impedido el naufragio? ¿Habría atenuado la tormenta? ¿Habría dolido de una vez como un ataque agudo y no esta enfermedad crónica incurable? …¿y si?..¿Habría sido posible reconstruir la confianza?

 

La omnipotencia de la mentira que elije descarada y descarnadamente por el otro; la consciencia premeditada, la compleja elaboración, que finalmente deviene en un hábito; un estilo de vida consistente. La omnipotencia de controlar al otro, sentimientos, reacciones, conductas del otro, oculta un macabro temor a la perdida, un sentimiento de desprecio e inutilidad, una inseguridad oceánica. Como barco se hace agua hasta hundirse irremediablemente en las profundidades, perdiendo lo que más se quiere. 

Y siempre termina perdiéndolo todo.

Tarde o temprano la verdad se impone.

La máscara se des-en-mascara. Cae el velo, quedando des-nudo y des-pojado.

¿Pero acaso no es frase cliché que no es posible tenerlo todo al mismo tiempo y a la vez? Esa pantagruélica voracidad de quererlo todo al mismo tiempo. La lógica del yowin-yowin, a costa de cualquier precio. ¿No es otro cliché que la mentira tiene “patas cortas”.?

Tarde o temprano las cuentas se pagan.  

 

“Nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio”.

  

 
 
 
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Publicado por en 26 febrero, 2010 in Sin categoría

 

BODAS DE SANGRE

Leí por ahí “No puedo traicionar la sangre”.

 

Me he quedado pensando…insomniando (como Mafalda)…recordé un proverbio chino,”es fácil esquivar la lanza más no el puñal oculto”. (asociación libre que le llaman).

 

No se puede traicionar la sangre, todo lo demás, sí se puede.

 

Es un poco dogmática la frase, facistoïde, militar…

 

No puedo, es como una incapacidad. No tener capacidad de…

 

Traicionar, ¿no es lo que Judas Iscariote le hizo a Jesús?

 

¿Y la sangre? A ¿qué sangre refiere?

¿La que corre por las arterias?

¿La que corre por las venas?

¿La que sangra por la herida?

¿La de los “patriotas”?

¿La de la Bandera?

¿La que corre por las calles?

¿La del folículo sin destino?

¿La de la primera vez?

¿La del aborto?

¿La del parto?

¿La que dejan las espinas?

 

Antes no se podía traicionar el honor. Se llegaba a duelo por salvar el honor. “Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo. Gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea” (RAE)

Algo como, “O vivir con honor o morir con gloria”.

Nos enseñaron que no se puede traicionar la patria. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.”(RAE). Feroces guerras, matanzas, aberraciones han sucedido en la historia de la humanidad en virtud de la patria. El traidor a la patria es un ser execrable.  

Aprendí que no se pueden traicionar los ideales.

Que no se puede traicionar el amor.

Que no se puede traicionar la palabra empeñada.

Que uno no puede traicionarse a uno mismo.

 

Eso de traicionar la sangre ha de ser una metáfora que supera mi intelecto. Pensándolo mejor,  creo que es la carencia de metáfora, la concretud y la materialidad del sustantivo, los que me resultan difíciles de comprender. 

Me animo a pensar que ha de referir a consanguinidad, descendencia, ascendencia, metáfora de la sangre que corre por las arterias…aunque la filiación y consaguinidad nunca se han probado mediante examen de sangre. Para eso existe el examen de ADN.

Por lo tanto, la frase remasterizada, actualizada, “refrescada”, Alt z, 3.0, siglo XXI, ha de ser “no puedo traicionar el ADN” o en su defecto el cromosoma.

Eso del ADN, del cromosoma, la filiación, la consanguinidad finalmente constituyen nuestro primer acto de Fe – inquebrantable-indiscutible. Nuestro primer acto de confianza básica, ciega, incondicional. Confiamos que venimos de dónde dicen que venimos. Confiamos en la verdad de nuestro origen originario.

 

Tal vez, solo tal vez, el punto no sea la traición de la sangre, ni del ADN, ni del cromosoma, ni de la biológica determinación del ser…la gravedad del asunto, la tragedia, la in-capacidad, es la traición a ese acto de Fe básico que nos constituye y sin el cúal perdemos el origen. El punto de partida. Somos nadie o no sabemos quienes somos.    

 

Bodas de sangre.

 
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Publicado por en 9 febrero, 2010 in Sin categoría

 
 
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